Cuando intento aconsejar a alguien me lo pienso mucho. Procuro que me cuente toda la historia. Conocer cada detalle. Cuando por fin le aconsejo se lo dejo muy claro: es mi opinión, puede no ser lo más acertado. Espero tontamente lo mismo de los demás. Que escuchen, que sepan (no suelo ocultar datos y si alguien no entiende explico) y después me den lo que será una opinión, no tiene por qué ser cierta y tampoco tengo que obedecer ciegamente.
Por eso me da mil patadas cuando Soldado, intentando aconsejarme, me dice que algo es negro para decirme dos segundos más tarde que es blanco. Explicaré la situación.
Hace unos meses, ya muchos, viví algo extraño con un amigo de Soldado. Amigo de Soldado me dijo que yo le gustaba y el había empezado a gustarme. No entendía muy bien por qué, eramos muy diferentes, no teníamos muchas cosas en común, pero ahí estaba yo, empezando a estar colada por Amigo de Soldado.
Un día...de la noche a la mañana y sin darme muchas explicaciones me dejó de hablar. Esto ya en si es malo, porque qué menos de decir algo (me he enamorado de otra, te odio profundamente, estoy aburrido), casi cualquier cosa hubiera sido mejor que el silencio. Además lo hizo cuando me examinaba. Debería haber un círculo del infierno reservado a la gente que te hace esas cosas en exámenes. No suspendí porque... bueno porque los dioses así lo quisieron, porque me merecía suspender.
Desde que pasó todo Soldado lleva culpándome a mi de la situación e intentando exculpar a su Amigo (entendería que nos diera de palos a los dos...pero no, solo a mi). Hace dos días, mientras le contaba lo último que me había hecho Amigo de Soldado me dijo: Es que eres una borde! Esperas a que te hable él, háblale tu. Me armé de paciencia para explicarle que yo ya le saludo y le pregunto qué tal. Pero nada, estaba ahí, obcecado con que la culpa era mía así que me dijo: es un hombre ocupado, no tendrá tiempo.
Y aquí viene la gota que colmó mi vaso. Con toda la paciencia del mundo le expliqué que siempre hay tiempo para decir "bien y tú?". Ya le estaba dejando sin palabras, creí que al menos esta vez me daría la razón. Tonta de mi, no sabía lo equivocada que estaba. Contratacó con algo que no esperaba.
Es que tienes que tener más orgullo y no arrastrarte ante él. No le hables
En menos de 5 minutos había pasado de ser la borde que no hablaba a su amigo a ser la tonta que se arrastraba ante él por un poco de conversación. Ya aquí me di por vencida y decidí no volver a contarle nada de su Amigo. Total.... ya me había juzgado y condenado.
En el fondo entiendo que no todo el mundo le de tantas vueltas a las cosas ni reflexionen tanto...pero en 5 minutos me dijo una cosa y casi su contraria, así sin darse cuenta.
Y no, yo no dejo de hablar a nadie aunque esté enfadada. Intento arreglarlo hasta el infinito. Siempre saco tiempo para preguntar: eh, qué tal todo?.
Así que ni borde ni arrastrada querido amigo.
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