La Dama estaba en brazos de otro y soñaba con su Guerrero. Poco a poco se fue introduciendo en su vida el Artista, aquel que era capaz de sacar la belleza de lugares y rostros para mostrarsela al mundo. La Dama que seguía enamorada del Guerrero se preocupaba también por ayudar al joven Artista.
No se dio cuenta de que cuanto más lo protegía era más grande el cariño que crecía entre ambos. La Dama empezó a preocuparse porque sabía que amaba al Guerrero pero sentía ese cariño crecer y temía hacerle daño. Pero ya no podía echarle de su vida.
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