La niña se clavó las uñas en el pecho. Eran uñas de porcelana pero debían estar afiladas porque consiguió atravesar la carne. La sangre empezó a manar pero ella pareció no inmutarse, como si no le doliera nada. Movió su pequeña mano para hacerse un hueco y la introdujo entre las costillas hasta tocar el corazón. Parecía como anestesiada.
Lo agarró. Sentía la calided de la sangre y su latido. Se quedó un momento así, como hipnotizada por el tick tack de su corazón. Despues tiró con fuerza, soltandolo de todas las ataduras que lo mantenían fijo.
El corazón seguía latiendo ante ella. Lo miró con curiosidad. Una gota de sangre corrió por su muñeca y antes de que callese la lamió con su pequeña y rosada lengua. Ya no sentía nada, solo frialdad y la cicatriz de su pecho se iba cerrando sola. Dejó su corazón en un frasco aunque estaba segura de que nunca mas lo iba a necesitar.
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